La imaginación es un principio activo de creación; de sus entrañas surgen cualquier tipo de formas, ya sean físicas o etéreas.
Es un punto de partida donde al desglosarse su contenido se empieza a reconocer la realidad y la fantasía.
Tanto da aliento a la ciencia como al espíritu, es la vía que nos concede jugar con los deseos, transformar el día a día, estableciendo diferentes categorías; pueden surgir dogmas duraderos como sueños potenciales, pero a la larga, la mayoría efímeros, para ser reconstruidos por ella.
También su amplitud contraría, porque es equívoca y el llegar a un fin no deseado causa trastorno, agobio, miedo...
La imaginación, en sí, es funcional y descubre el potencial de la vida y en su desvarío nos puede conceder la imagen de que quizás no existe.
Jordi de La Escalera
